jueves, 15 de abril de 2010

Colores y movimientos, mecanismos de la escencia


Sumido en una avalancha de ilusiones oníricas, mi cuerpo fluye como agua en el agua, sin sensaciones individuales, pero siempre dentro de los preceptos de mi maquinaria perfecta y premeditada ¿Quién sabría explicar los efectos del sueño si Orfeo mismo es el dueño de nuestra cotidianeidad? Y en consecuencia de una lucha de poder inevitable, es el dios terrenal y sustantivo quien vence al verdadero ser de los límites del infinito.
En este caso la herramienta que ese hombre sobrenatural escoge, es mi alarma de las 9am. Entona una canción que incita a una mañana sonriente para apaciguar la fatiga de espíritu que representa el viaje entre los mundos. Sin embargo, desperezado y con una simulada (o quizá hasta forzada) paz mental comienza el día en la vida.
¡Me cansé! Horas, momentos y vidas que podrían haber sido; molinos de mi consciencia que podría haber derribado, son pensamientos que constantemente asedian a mi voluntad condicionada por la prisión de una vida sin realidad, de una vida etérea y binaria. Por eso mismo aproveché aquellos extraños impulsos que rara vez se presentan en la vida, y lo tomé como una nueva oportunidad para reivindicar mi alma metafísica. Mentiría si dijera que ese impulso cayó del cielo. Así es, me despertó el ideal de una mujer que no es, de una musa inexistente, dueña de una morada alojada en las profundidades de mi mente. El ideal de amor y de anhelo del hombre es el que en realidad mueve a sus fantasías y a su afán. Es lo que soy, el ser infinito de Huxley encerrado en una jaula de conceptos, intentando agarrarse de las pocas oportunidades que la Inteligencia Libre te da para saborear la esencia de las cosas en sí.

Acaso se estarán preguntando a que se adjudica el significado del nombre de este blog que combina un término científico con un concepto que asoma a la ridiculez. Comencemos por el significado semántico de las palabras. Cuando hablo de singularidad me refiero a un concepto físico-matemático que expresa la existencia de una zona en la curvatura del espacio-tiempo en donde no se puede definir ninguna magnitud física. Sería el fondo del agujero negro, donde la física de la actualidad no puede encontrar una respuesta, ya que todos los cálculos tienden al infinito. Ahí se cree que existen las respuestas a las grandes incógnitas de la vida, en donde presuponen que se encontrarían las claves para entender las bases mismas de la existencia. La singularidad en fin, es uno de los misterios más grandes que la humanidad alberga en su ignorancia. Además, coalicionado a la singularidad, decidi adjudicar un término antagónico en la intención pero análogo en significado ya que justamente habla sobre los límites a los que el hombre se ve condicionado por su horizonte, y mientras más lejos este el horizonte de la razón, más larga será su nariz, ya que más serán las mentiras que utilizará para autoconvencerse de que él mismo vive en un mundo real. Después de los horizontes de la nariz-razón, lo único que queda para la interpretación es la singularidad celestial.

Por eso les doy la bienvenida, y espero que disfruten mi bocanada de inspiración.



Imagen: http://www.alexgrey.com/

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